En la plataforma Proteger, contador de medidas de protección desarrollado por el Tribunal de Justicia de Rio Grande do Norte (TJRN), datos alarmantes: entre los meses de enero y junio de 2022, se concedieron un promedio de 8 medidas de protección por día en RN. Según la Secretaría de Estado de Seguridad Pública y Defensa Social (Sesed/RN), el número de feminicidios registrados en el estado aumentó en 12.5% respecto al mismo periodo de 2021, al pasar de 8 a 9 casos. Ante el Agosto Púrpura, mes que busca visibilizar la violencia contra las mujeres, expertos destacan que la movilización debe ir más allá de la concientización, apuntando a fortalecer la red de atención y cuidado para combatir la violencia contra las mujeres, que debe contar con diversos profesionales capacitados para atender los casos, que muchas veces involucran maltrato físico y psicológico y se practican dentro del hogar.
La trabajadora social preceptora del Instituto Santos Dumont (ISD), de Macaíba, Renata Rocha, afirma que los registros de violencia doméstica y sexual todavía están por debajo de la realidad, donde las víctimas muchas veces se resisten a denunciar. Este escenario, sin embargo, viene presentando una mejora gradual a lo largo de los últimos años, con el fortalecimiento de la Ley Maria da Penha y la incorporación de nuevas medidas a la legislación, que pretenden garantizar la celeridad en la emisión de medidas de protección. “El primer paso es alejar a la persona en situación de violencia del agresor, y ahí entra la importancia de la Ley Maria da Penha, que garantiza esa posibilidad a las mujeres”, afirma Renata Rocha.
Este año, Agosto Púrpura celebra el 16º aniversario de la Ley Maria da Penha, una ley aprobada en 2006 que representó un cambio significativo en la forma como se tratan los delitos de violencia doméstica en Brasil, haciendo más estrictas las penas para ese tipo de delito. En 2019, una adición a la ley estableció un plazo de 48 horas para remitir a la víctima a un organismo de asistencia judicial. En 2022, se determinó que las medidas de protección urgentes deben registrarse de inmediato en una base de datos, garantizando el acceso instantáneo por parte de los organismos de seguridad pública y asistencia social. Los cambios buscan un objetivo común: facilitar el acceso de las víctimas a canales de apoyo especializados.
Según Renata Rocha, es posible recibir ayuda directamente de los servicios de salud y unidades hospitalarias, sin necesidad de exposición o presentación de denuncia policial. Este apoyo se realiza dentro de una red de atención establecida en múltiples frentes. La intención es que las mujeres tengan total seguridad y atención al momento de denunciar casos de agresión.
Las unidades hospitalarias cuentan con este servicio en urgencias, y el paciente es derivado a los servicios sociales y psicológicos, donde se le brinda apoyo psicosocial. Cualquier paciente que atraviesa una situación de violencia es una prioridad, destaca el preceptor. Según Renata Rocha, es importante que las mujeres sean conscientes de que no necesariamente deben acudir a una comisaría a buscar ayuda ante la violencia doméstica, pudiendo también recurrir a los distintos servicios de salud disponibles en su ciudad.
Cuando la víctima llega al servicio, le informamos que el caso se remitirá al Centro de Referencia de Asistencia Social Especializada (CREAS), que es precisamente un servicio dentro de la política de asistencia. También informamos a la Comisaría de Atención a la Mujer Especializada (DEAM), ya que se trata de un caso de vulneración de derechos. Si la víctima no desea comparecer [en la DEAM], realizamos una denuncia social y, si es necesario, notificamos también a la Fiscalía. En estos casos, la víctima recibe asistencia de un equipo multidisciplinario, refuerza Renata.
La solución de atención multidisciplinaria existe para un problema multifacético. La violencia contra la mujer puede ser física, psicológica, directa o indirecta, en actos grandes o pequeños que crean inseguridad en la víctima.
Por ello, la colaboración de varios profesionales es fundamental para abrazar todas las dificultades de la víctima, siendo parte de lo que Renata Rocha considera un flujo estándar dentro de esta red de apoyo, que involucra a psicólogos, ginecólogos, pediatras, en casos de niños y adolescentes, infectólogos y trabajadores sociales, además del apoyo legal también ofrecido en la red.
Sabemos que esta es una forma multifacética de violencia. La atención se brinda mediante un servicio especializado, ya que abarca tanto los aspectos físicos como los psicológicos. La unidad hospitalaria brinda atención inicial, pero es importante que la persona en situación de violencia se integre a la red de atención, añade.
La agresión en la vida social
Cuando hablamos de violencia, rara vez pensamos en la figura de los seres queridos, en las figuras protectoras que vemos a diario. Pero así como la agresión puede provenir de un extraño, un vecino o alguien a quien rara vez vemos, a menudo proviene de alguien de nuestra propia familia.
En muchos casos, cuando proviene del interior del hogar, el agresor infiere dependencia financiera y emocional, aspectos que terminan agravando aún más la capacidad de autonomía e integridad de la víctima. Por ello, el papel de la atención psicológica es muy importante, dada la dificultad de romper con la situación de agresión, relacionada con estos puntos de dependencia.
En estos casos, es importante observar de cerca los cambios en el comportamiento de las víctimas potenciales, especialmente niños, niñas y adolescentes. Características como depresión y aislamiento, retraimiento, mostrar repulsión o asco hacia el propio cuerpo, no gustarle la cercanía o el tacto, son algunas que, según Renata, se pueden observar en un escenario como este.
Según refuerza la trabajadora social, la violencia doméstica dentro de la familia es muy común, y además de provocar estas reacciones, da lugar a lo que se llama el Muro del Silencio.
Para romper el Muro del Silencio, es necesario el deseo de empoderarse, de escapar de esta situación de voces silenciadas, lo cual no es fácil. Por eso, los profesionales tienen un papel fundamental: difundir la existencia de servicios, el apoyo a las mujeres, la confidencialidad y la posibilidad de presentar denuncias anónimas. Animar a las mujeres a buscar el ejercicio de sus derechos, con políticas que lo aborden, como Disque 100, Dial 180, CREAS o DEAM, explica.
como reportar
La campaña Agosto Púrpura 2022 sigue el tema “Una herramienta para luchar por una vida libre de violencia”. A continuación, enumeramos los canales de atención y denuncia, así como algunos de los organismos responsables de la red de atención y apoyo a las mujeres víctimas de violencia.
En caso de emergencia llame al 180
DEAM Natal Zona Sur (Lunes a viernes, de 8 a 18 horas)
(84) 3232-2530
DEAM Natal Zona Norte (Lunes a Viernes, 8h a 18h)
(84) 98135-6792
Línea directa del DEAM Natal (de lunes a viernes de 8h a 18h y 24 horas los fines de semana)
(84) 3232-1547 / (84) 3232-6291 / (84) 98135-6538
DEAM Parnamirim (de lunes a viernes, de 8h a 18h)
(84) 3644-6407 | (84) 98123-4115
DEAM Caicó (de lunes a viernes, de 8 a 18 horas)
(84) 3421-6040
DEAM Mossoró (de lunes a viernes, de 8h a 18h)
(84) 3315-3536
Texto: Naomi Lamarck / Ascom – ISD
Foto: Ascom-ISD
Consultoría de comunicación
comunicacao@isd.org.br
(84) 99416-1880
Instituto Santos Dumont (ISD)
Es una Organización Social vinculada al Ministerio de Educación (MEC) y engloba al Instituto Internacional de Neurociencia Edmond y Lily Safra y al Centro de Educación e Investigación en Salud Anita Garibaldi, ambos en Macaíba. La misión del ISD es promover la educación para la vida, formando ciudadanos a través de acciones integradas de enseñanza, investigación y extensión, además de contribuir para una transformación más justa y humana de la realidad social brasileña.



