Desde 2015, el 11 de febrero se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Instituida en la Asamblea de las Naciones Unidas (ONU), la fecha resalta el protagonismo femenino en los ámbitos académicos y científicos, evidenciando la necesidad de una mayor visibilidad y ocupación de espacios por parte de las mujeres en el mercado de trabajo, la educación o la investigación.
En el Instituto Santos Dumont (ISD), la investigación y la producción científica están presentes en la realidad de las mujeres en todos los ámbitos de actuación, desde las tutoras hasta las alumnas de maestría. Conozca la trayectoria y producción de cinco representantes del Instituto que, en sus diferentes áreas y momentos de vida, contribuyen a hacer más rico y diverso el espacio científico:
Ciencia en la comunidad, para la comunidad
La educación popular siempre ha sido algo que ha llamado la atención de Sarah Lima, psicóloga y residente del Programa de Residencia Multiprofesional en Atención de Salud para Personas con Discapacidad en ISD. Como tema de su Trabajo de Finalización de Residencia (TCR), eligió investigar, de forma histórica y generacional, el juego y el desarrollo infantil en la comunidad quilombola de Capoeiras, en la zona rural de Macaíba. “Buscamos aprender cómo eran los juegos en el pasado y cómo se transmiten de una generación a la siguiente, lo cual es un factor cultural muy importante para entender cómo esto se relaciona con el desarrollo de estos niños”, explica.
Según Sarah, la metodología utilizada, Traducción de Conocimiento, permite caracterizar lo que es el juego, incentivando a la comunidad y a la escuela a unir el acto de jugar con la tradición quilombola. La investigación implica un cuestionario a padres y tutores, observación de los niños y caracterización del contexto generacional, devolviendo a la escuela una base de cómo se pueden aplicar los juegos para estimular el aprendizaje y el desarrollo.
Para Sarah, la experiencia de la investigación cualitativa es desafiante pero fundamental, ya que implica un contacto directo con la vida cotidiana y el desarrollo de las personas de la comunidad de Capoeiras. La ciencia producida en la comunidad es una de las más complejas e importantes. Un gran reto para las ciencias humanas y sociales, una gran responsabilidad, es abordar directamente la vida de las personas, la comunidad. Implica la necesidad de adaptación, competencia cultural, de alejarnos de la perspectiva que solemos usar y ver las cosas a través de la perspectiva de otros», señala.
Ciencia con responsabilidad social
Para la médica Carolina Damásio, preceptora de enfermedades infecciosas del ISD, el interés en combinar la investigación científica con la atención clínica se intensificó después de trabajar en la primera línea contra el Covid-19. Para Carolina, la pandemia fue un “parteaguas” y el trabajo de la ciencia y los investigadores estimularon su carrera científica. Para Carolina, la investigación destaca tanto por poder llegar a más personas como por su responsabilidad social, especialmente en tiempos de desinformación masiva.
“Trabajo con infecciones durante el embarazo y, hasta el día de hoy, debemos animar a las embarazadas a vacunarse, a actualizar sus dosis de refuerzo y a vacunar a sus hijos. La desinformación fue tan fuerte durante la pandemia que aún resuena, por lo que, como científicos, vemos la importancia de la difusión masiva, de hacer llegar la información a la gente y de hacerlo de forma eficaz, con un lenguaje accesible, para intentar reducir esta desinformación a nivel mundial”, refuerza Carolina.
La investigación también trae, en la visión del profesional, una transformación social. El enfoque de mi maestría fue mejorar la salud de la comunidad, capacitando a profesionales en habilidades culturales y responsabilidad social. Este es el tipo de investigación que me gusta realizar: dar respuestas a lo que estamos viendo. Es fundamental que la ciencia también proporcione las vías y respuestas a lo que se necesita hacer y garantice que estas mejoras lleguen a la población, añade la profesional.
Ocupando todos los espacios
Erika García es ingeniera biomédica y estudiante de maestría en el Programa de Postgrado en Neuroingeniería del ISD. En su maestría, su investigación se centra en el desarrollo de un sistema dirigido a reducir las crisis epilépticas combinando programación, análisis de datos y el uso de hardware. El proyecto consiste en analizar la conectividad cerebral en regiones relacionadas con las crisis epilépticas, permitiendo su monitorización en tiempo real, y combinando un algoritmo con un electroestimulador, que se activa cada vez que se produce una crisis epiléptica.
Erika observa que, como investigadora en el campo de las ciencias exactas y tecnologías, aún existen barreras para ganar visibilidad y credibilidad dentro del ámbito académico y científico y en la propia dinámica de trabajo, y cree que es una necesidad constante ocupar estos espacios.
Al principio, no creía en el potencial de desarrollar este proyecto. Tuve que luchar para hacer lo que quería en el campo que quería. A menudo dudamos de nosotros mismos, pero es importante seguir haciéndolo. Es importante fomentar, desde la infancia, que existen espacios en la ciencia y que estos deben ser ocupados por mujeres —enfatiza.
Combinando la teoría con la práctica
La unión de la experiencia clínica y la investigación es parte de la realidad de Caroline Cunha do Espírito Santo, fisioterapeuta y profesora investigadora del ISD. Al iniciar su formación, la profesional sólo tenía en mente trabajar como fisioterapeuta. Con el tiempo surgió el deseo de ser docente y con ello la formación en neurociencias y la iniciación en la investigación y producción científica.
Actualmente, el profesional realiza investigaciones sobre la enfermedad de Parkinson y la lesión medular, enfocada en la recuperación de la marcha y la caminata a través de asistencia externa, como la estimulación eléctrica funcional. Este trabajo tiene un carácter traslacional, implicando un flujo de información que pasa por diferentes aplicaciones y áreas de investigación, desde los bancos de laboratorio hasta las salas de rehabilitación.
La neurociencia fue importante porque me brindó conceptos y herramientas que antes no tenía y que puedo aplicar a mi práctica clínica. Tenemos este contacto multidisciplinario; tuve la oportunidad de trabajar con biólogos, educadores físicos y farmacéuticos para relacionar los conceptos científicos con lo que sucede y lo que observo en la práctica, todo dentro del ámbito de la neurociencia», afirma.
Científico “desde pequeño”
Desde niña, Ana Júlia Lopes soñaba con ser científica, inventar y pensar “fuera de la caja”. Una de las puertas para hacer realidad este sueño fue la 1° Feria de Ciencias y Exposiciones Científicas del ISD, durante la Semana Nacional de Ciencia y Tecnología, en 2022. El estudiante ganó uno de los premios del evento y se convirtió en el estudiante de Iniciación Científica del Instituto.
El proyecto premiado fue la app Sinensi, dirigida al desarrollo cognitivo de niños con TDAH, potenciando la coordinación motora, la memoria y otros aspectos. El producto fue su primer contacto con la producción científica y la animó a aprender sobre programación, diseño y tecnología. Actualmente, en ISD se están realizando investigaciones sobre la realidad virtual en el proceso de rehabilitación.
Para el estudiante, el estímulo y las oportunidades de aprendizaje son transformadores. “Es muy diferente escuchar que ‘es posible hacerlo’. Que tengas 16 o 17 años no significa que no puedas; puedes aprender lo que quieras, siempre y cuando te esfuerces. Me di cuenta de que puedo aprender cosas avanzadas y no necesito limitarme a un solo tipo de conocimiento”, dice.
Texto: Naomi Lamarck / Ascom – ISD
Fotos: Distrito Escolar Independiente de Ascom
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Instituto Santos Dumont (ISD)
Es una Organización Social vinculada al Ministerio de Educación (MEC) y engloba al Instituto Internacional de Neurociencia Edmond y Lily Safra y al Centro de Educación e Investigación en Salud Anita Garibaldi, ambos en Macaíba. La misión del ISD es promover la educación para la vida, formando ciudadanos a través de acciones integradas de enseñanza, investigación y extensión, además de contribuir para una transformación más justa y humana de la realidad social brasileña.



