Agosto Púrpura: aumentan los crímenes contra las mujeres en Rio Grande do Norte

Publicado en 23 de agosto de 2021

Tratando de esconderse de sí mismas, frente a las cicatrices físicas y psicológicas dejadas por la violencia sufrida, las mujeres víctimas de abuso sexual piden ayuda. Desde que la pandemia cambió la rutina de la sociedad, imponiendo el aislamiento social como la forma más efectiva de prevenir la propagación acelerada del coronavirus, los casos de violación física de niñas y mujeres jóvenes han aumentado en todo el mundo. En el más reciente informe realizado por el Servicio de Atención a Personas en Situación de Violencia Sexual del Instituto Santos Dumont (ISD), en Macaíba, las notificaciones por ese tipo de delito aumentaron en 1.60% de 2016 al primer semestre de este año. La cifra, sin embargo, podría ser incluso mayor. De enero a julio de este año, según datos de la Secretaría de Estado de Seguridad Pública y Defensa Social (Sesed/RN), 233 mujeres fueron violadas en todo el estado de Rio Grande do Norte.

El número de denuncias ha aumentado. Había un alto subregistro. Fluctúan, pero siempre son mayores que las cifras iniciales del servicio de apoyo a víctimas de violencia sexual en Anita. El número también ha aumentado en el municipio de Macaíba. Creamos una red y promovimos la denuncia en las Unidades de Atención de Emergencia y las Unidades Básicas de Salud que no reportaban estos casos, afirma Alexandra Lima, preceptora multidisciplinaria de Asistencia Social del ISD. Una de las unidades del Instituto, el Centro de Educación e Investigación en Salud Anita Garibaldi (Anita), es una referencia en Macaíba y distritos para la recepción de niños y mujeres que han sido abusados sexualmente.

En Rio Grande do Norte, según datos analizados por el ISD solicitados a la Secretaría de Estado de Seguridad Pública y Defensa Social (Sesed/RN), el número de mujeres que sufrieron amenazas saltó en 73% – de 2.183 a 3.777 – de enero a julio de este año en comparación con el mismo período de 2020. El número total de lesiones corporales a mujeres aumentó en 1.47% (de 1.697 a 1.722). Los feminicidios disminuyeron en 18% (de 11 a 9). Los homicidios dolosos contra mujeres disminuyeron en 13.89% (de 36 a 31). Los casos de violación a personas vulnerables aumentaron en 5.59% – 143 mujeres fueron agredidas sexualmente en comparación con 151 en el mismo período de este año.

Según datos del ISD, a lo largo de 2016 –cuando se inició el servicio en Anita– se reportaron cinco casos. En el primer semestre de este año, la cifra ya ascendía a 13 notificaciones. La mayoría de las víctimas tienen menos de 10 años, son mujeres y fueron violadas por familiares cercanos (padres, hermanos, primos, padrastros y amigos de la familia). Además de la violencia sexual, estas víctimas también sufren otros abusos. “Es alarmante la cantidad de personas que sufren violencia psicológica y, por lo tanto, no la denuncian. Se ha observado un aumento en los casos de violencia sexual en todos los grupos de edad. Su frecuencia es alta y provoca ansiedad y depresión…”, destaca Alexandra Lima.

El trabajo conjunto desarrollado por profesionales del Instituto Santos Dumont en alianza con la Alcaldía Municipal de Macaíba incrementó el número de casos registrados de agresión sexual en el municipio. La orientación técnica continua de los profesionales de la salud, la seguridad pública y la red de asistencia social fue fundamental. Además, la labor de la Vigilancia Epidemiológica, que orienta y coordina los servicios para realizar las notificaciones, ha permitido una mayor efectividad en las políticas de recepción y atención a las víctimas de este tipo de delitos, con la consecuente derivación de casos a la Policía Civil y Militar.

Datos del Anuario Brasileño de Seguridad Pública, publicado en julio de este año, indican que durante 2020, el primer año de la pandemia, «230.160 mujeres denunciaron casos de violencia doméstica en 26 estados, siendo Ceará el único estado que no reportó ninguno. Esto significa que al menos 630 mujeres acudieron diariamente a una autoridad policial para denunciar un episodio de violencia doméstica».

Señales

Las víctimas de violencia sexual, especialmente los niños, incluso si no expresan tabúes verbalmente a sus padres o tutores, envían señales de que algo anda mal. Es necesario estar alerta para que el delito no se repita y la víctima sea acogida y tratada lo más rápidamente posible. Además, el caso debe ser puesto en conocimiento de la Policía, del Consejo de Tutela o del Ministerio Público del Estado para que se tomen medidas constitucionales contra el delincuente.

Las primeras señales son cambios de comportamiento. Mojar la cama de nuevo, aversión a estar en presencia de cierta persona, no querer ir a un lugar donde esté presente cierta persona o adulto. Aunque el niño no diga con palabras que la persona ha cometido abuso, lo expresa mediante señales de resistencia al contacto físico y cambios en los hábitos de alimentación y sueño. Estos son cambios de comportamiento, y quienes conviven con el niño notarán la diferencia. Los niños se resistirán a ir a casa de sus abuelos o tías, por ejemplo. Los presuntos agresores son personas que conocen. Si no son familiares, son personas cercanas a la familia y a los niños, dice Alexandra Lima.

Recepción

El Centro de Educación e Investigación en Salud Anita Garibaldi (Anita) es una unidad de referencia en el Municipio de Macaíba para la recepción, notificación y tratamiento de víctimas de violencia sexual. Funciona con puertas abiertas, recibiendo demandas espontáneas o pacientes derivados por la red (UPA, UBS, CREAS). Conozca a continuación el flujo de recepción desarrollado en Anita para víctimas de abuso sexual.

Atención inicial con un equipo formado por psicóloga, trabajadora social y enfermera;

Identificación de demandas. El equipo evalúa a la víctima e identifica si es necesario realizar una evaluación médica, pediátrica o ginecológica, si se debe utilizar quimioprofilaxis, si la situación es aguda y ocurrió en menos de 72 horas;

En algunos casos se realizan pruebas rápidas para identificar contaminación por VIH, sífilis y hepatitis;

Dependiendo de la situación, se administran medicamentos para prevenir el contagio de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS);

Establecer un esquema de seguimiento de salud con un profesional de Psicología, orientación social, comunicación al Consejo Tutelar y Centro de Referencia Especializado de Asistencia Social (CREAS), si la víctima busca directamente a Anita;

Realizar nuevas pruebas rápidas en 30 días y 90 días;

Dispensación de medicamentos para quimioprofilaxis durante 28 días y devolución para evaluación por un especialista en enfermedades infecciosas y un farmacéutico;

Monitoreo psicológico;

Se garantiza la confidencialidad de todo el proceso.

Tipos de violencia

¿Cuáles son los tipos de violencia doméstica y familiar contra la mujer?

La Ley Maria da Penha (Ley nº 11.340, de 7 de agosto de 2006) define cinco formas de violencia doméstica y familiar. Ellos son:

Violencia física: acciones que atenten contra la integridad o la salud del cuerpo tales como: golpear o apalear, empujar, lanzar objetos en dirección a la mujer, zarandear, patear, apretar, quemar, cortar o lesionar;

Violencia psicológica: acciones que causan daño emocional y bajan la autoestima, o que tienen como objetivo degradar o controlar sus comportamientos, creencias y decisiones; mediante amenazas, coacción, humillación, manipulación, aislamiento, vigilancia constante, persecución persistente, insultos, chantajes, violación de la intimidad, burlas, explotación y limitación del derecho a ir y venir, o cualquier otro medio que cause daño a la salud psicológica y a la autodeterminación;

Violencia sexual: acciones que obliguen a una mujer a realizar, mantener o presenciar actos sexuales sin su consentimiento, mediante fuerza, amenaza o coacción física o moral;

Violencia patrimonial: acciones que impliquen el retiro de dinero ganado por la mujer con su propio trabajo, así como la destrucción de cualquier activo, propiedad personal o instrumento profesional;

Violencia moral: acciones que deshonran a la mujer ante la sociedad con mentiras o insultos. También la acusa públicamente de haber cometido un delito. Algunos ejemplos incluyen: decir malas palabras delante de amigos, acusar a alguien de algo que no hizo y decir cosas sobre esa persona a otros que no sean ciertas.

Servicio 

Cómo denunciar casos de explotación sexual o violencia doméstica:

Línea de ayuda para mujeres: llame al 180

La Ligue 180 es un servicio público esencial para combatir la violencia contra las mujeres. Además de recibir denuncias de violaciones contra las mujeres, el centro remite el contenido de los informes a los órganos competentes y supervisa el avance de los procesos.

El servicio también se encarga de orientar a las mujeres en situación de violencia, direccionándolas a servicios especializados de la red de apoyo. En Ligue 180, todavía puedes informarte sobre los derechos de las mujeres, la legislación vigente en la materia y la red de apoyo y asistencia a las mujeres en situación de vulnerabilidad.

Línea directa de derechos humanos: marque 100

Atiende denuncias de vulneraciones a niños, niñas y adolescentes, personas mayores, personas con discapacidad, personas con libertad restringida, población LGBT y población en situación de calle. El servicio también está disponible para denunciar casos de discriminación étnica o racial y violencia contra gitanos, quilombolas, indígenas y otras comunidades tradicionales.

190 – Centro Integrado de Operaciones de Seguridad Pública de Rio Grande do Norte

127 – Ministerio Público del Estado de Rio Grande do Norte

Texto:  Ricardo Araújo / Ascom – ISD

Foto: Mariana Ceci / Ascom – ISD

Consultoría de comunicación
comunicacao@isd.org.br
(84) 99416-1880

Instituto Santos Dumont (ISD)

Es una Organización Social vinculada al Ministerio de Educación (MEC) y engloba al Instituto Internacional de Neurociencia Edmond y Lily Safra y al Centro de Educación e Investigación en Salud Anita Garibaldi, ambos en Macaíba. La misión del ISD es promover la educación para la vida, formando ciudadanos a través de acciones integradas de enseñanza, investigación y extensión, además de contribuir para una transformación más justa y humana de la realidad social brasileña.

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El número de denuncias ha aumentado. Había un alto subregistro. Fluctúan, pero siempre son mayores que las cifras iniciales del servicio de apoyo a víctimas de violencia sexual en Anita. El número también ha aumentado en el municipio de Macaíba. Creamos una red y promovimos la denuncia en las Unidades de Atención de Emergencia y las Unidades Básicas de Salud que no reportaban estos casos, afirma Alexandra Lima, preceptora multidisciplinaria de Asistencia Social del ISD. Una de las unidades del Instituto, el Centro de Educación e Investigación en Salud Anita Garibaldi (Anita), es una referencia en Macaíba y distritos para la recepción de niños y mujeres que han sido abusados sexualmente.

En Rio Grande do Norte, según datos analizados por el ISD solicitados a la Secretaría de Estado de Seguridad Pública y Defensa Social (Sesed/RN), el número de mujeres que sufrieron amenazas saltó en 73% – de 2.183 a 3.777 – de enero a julio de este año en comparación con el mismo período de 2020. El número total de lesiones corporales a mujeres aumentó en 1.47% (de 1.697 a 1.722). Los feminicidios disminuyeron en 18% (de 11 a 9). Los homicidios dolosos contra mujeres disminuyeron en 13.89% (de 36 a 31). Los casos de violación a personas vulnerables aumentaron en 5.59% – 143 mujeres fueron agredidas sexualmente en comparación con 151 en el mismo período de este año.

Según datos del ISD, a lo largo de 2016 –cuando se inició el servicio en Anita– se reportaron cinco casos. En el primer semestre de este año, la cifra ya ascendía a 13 notificaciones. La mayoría de las víctimas tienen menos de 10 años, son mujeres y fueron violadas por familiares cercanos (padres, hermanos, primos, padrastros y amigos de la familia). Además de la violencia sexual, estas víctimas también sufren otros abusos. “Es alarmante la cantidad de personas que sufren violencia psicológica y, por lo tanto, no la denuncian. Se ha observado un aumento en los casos de violencia sexual en todos los grupos de edad. Su frecuencia es alta y provoca ansiedad y depresión…”, destaca Alexandra Lima.

El trabajo conjunto desarrollado por profesionales del Instituto Santos Dumont en alianza con la Alcaldía Municipal de Macaíba incrementó el número de casos registrados de agresión sexual en el municipio. La orientación técnica continua de los profesionales de la salud, la seguridad pública y la red de asistencia social fue fundamental. Además, la labor de la Vigilancia Epidemiológica, que orienta y coordina los servicios para realizar las notificaciones, ha permitido una mayor efectividad en las políticas de recepción y atención a las víctimas de este tipo de delitos, con la consecuente derivación de casos a la Policía Civil y Militar.

Datos del Anuario Brasileño de Seguridad Pública, publicado en julio de este año, indican que durante 2020, el primer año de la pandemia, «230.160 mujeres denunciaron casos de violencia doméstica en 26 estados, siendo Ceará el único estado que no reportó ninguno. Esto significa que al menos 630 mujeres acudieron diariamente a una autoridad policial para denunciar un episodio de violencia doméstica».

Señales

Las víctimas de violencia sexual, especialmente los niños, incluso si no expresan tabúes verbalmente a sus padres o tutores, envían señales de que algo anda mal. Es necesario estar alerta para que el delito no se repita y la víctima sea acogida y tratada lo más rápidamente posible. Además, el caso debe ser puesto en conocimiento de la Policía, del Consejo de Tutela o del Ministerio Público del Estado para que se tomen medidas constitucionales contra el delincuente.

Las primeras señales son cambios de comportamiento. Mojar la cama de nuevo, aversión a estar en presencia de cierta persona, no querer ir a un lugar donde esté presente cierta persona o adulto. Aunque el niño no diga con palabras que la persona ha cometido abuso, lo expresa mediante señales de resistencia al contacto físico y cambios en los hábitos de alimentación y sueño. Estos son cambios de comportamiento, y quienes conviven con el niño notarán la diferencia. Los niños se resistirán a ir a casa de sus abuelos o tías, por ejemplo. Los presuntos agresores son personas que conocen. Si no son familiares, son personas cercanas a la familia y a los niños, dice Alexandra Lima.

Recepción

El Centro de Educación e Investigación en Salud Anita Garibaldi (Anita) es una unidad de referencia en el Municipio de Macaíba para la recepción, notificación y tratamiento de víctimas de violencia sexual. Funciona con puertas abiertas, recibiendo demandas espontáneas o pacientes derivados por la red (UPA, UBS, CREAS). Conozca a continuación el flujo de recepción desarrollado en Anita para víctimas de abuso sexual.

Atención inicial con un equipo formado por psicóloga, trabajadora social y enfermera;

Identificación de demandas. El equipo evalúa a la víctima e identifica si es necesario realizar una evaluación médica, pediátrica o ginecológica, si se debe utilizar quimioprofilaxis, si la situación es aguda y ocurrió en menos de 72 horas;

En algunos casos se realizan pruebas rápidas para identificar contaminación por VIH, sífilis y hepatitis;

Dependiendo de la situación, se administran medicamentos para prevenir el contagio de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS);

Establecer un esquema de seguimiento de salud con un profesional de Psicología, orientación social, comunicación al Consejo Tutelar y Centro de Referencia Especializado de Asistencia Social (CREAS), si la víctima busca directamente a Anita;

Realizar nuevas pruebas rápidas en 30 días y 90 días;

Dispensación de medicamentos para quimioprofilaxis durante 28 días y devolución para evaluación por un especialista en enfermedades infecciosas y un farmacéutico;

Monitoreo psicológico;

Se garantiza la confidencialidad de todo el proceso.

Tipos de violencia

¿Cuáles son los tipos de violencia doméstica y familiar contra la mujer?

La Ley Maria da Penha (Ley nº 11.340, de 7 de agosto de 2006) define cinco formas de violencia doméstica y familiar. Ellos son:

Violencia física: acciones que atenten contra la integridad o la salud del cuerpo tales como: golpear o apalear, empujar, lanzar objetos en dirección a la mujer, zarandear, patear, apretar, quemar, cortar o lesionar;

Violencia psicológica: acciones que causan daño emocional y bajan la autoestima, o que tienen como objetivo degradar o controlar sus comportamientos, creencias y decisiones; mediante amenazas, coacción, humillación, manipulación, aislamiento, vigilancia constante, persecución persistente, insultos, chantajes, violación de la intimidad, burlas, explotación y limitación del derecho a ir y venir, o cualquier otro medio que cause daño a la salud psicológica y a la autodeterminación;

Violencia sexual: acciones que obliguen a una mujer a realizar, mantener o presenciar actos sexuales sin su consentimiento, mediante fuerza, amenaza o coacción física o moral;

Violencia patrimonial: acciones que impliquen el retiro de dinero ganado por la mujer con su propio trabajo, así como la destrucción de cualquier activo, propiedad personal o instrumento profesional;

Violencia moral: acciones que deshonran a la mujer ante la sociedad con mentiras o insultos. También la acusa públicamente de haber cometido un delito. Algunos ejemplos incluyen: decir malas palabras delante de amigos, acusar a alguien de algo que no hizo y decir cosas sobre esa persona a otros que no sean ciertas.

Servicio 

Cómo denunciar casos de explotación sexual o violencia doméstica:

Línea de ayuda para mujeres: llame al 180

La Ligue 180 es un servicio público esencial para combatir la violencia contra las mujeres. Además de recibir denuncias de violaciones contra las mujeres, el centro remite el contenido de los informes a los órganos competentes y supervisa el avance de los procesos.

El servicio también se encarga de orientar a las mujeres en situación de violencia, direccionándolas a servicios especializados de la red de apoyo. En Ligue 180, todavía puedes informarte sobre los derechos de las mujeres, la legislación vigente en la materia y la red de apoyo y asistencia a las mujeres en situación de vulnerabilidad.

Línea directa de derechos humanos: marque 100

Atiende denuncias de vulneraciones a niños, niñas y adolescentes, personas mayores, personas con discapacidad, personas con libertad restringida, población LGBT y población en situación de calle. El servicio también está disponible para denunciar casos de discriminación étnica o racial y violencia contra gitanos, quilombolas, indígenas y otras comunidades tradicionales.

190 – Centro Integrado de Operaciones de Seguridad Pública de Rio Grande do Norte

127 – Ministerio Público del Estado de Rio Grande do Norte

Texto:  Ricardo Araújo / Ascom – ISD

Foto: Mariana Ceci / Ascom – ISD

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Es una Organización Social vinculada al Ministerio de Educación (MEC) y engloba al Instituto Internacional de Neurociencia Edmond y Lily Safra y al Centro de Educación e Investigación en Salud Anita Garibaldi, ambos en Macaíba. La misión del ISD es promover la educación para la vida, formando ciudadanos a través de acciones integradas de enseñanza, investigación y extensión, además de contribuir para una transformación más justa y humana de la realidad social brasileña.

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