Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo: hacer visible para acoger

Publicado en 4 de abril de 2023

Uno de los principales agentes de la inclusión y participación social es el entorno escolar. Según el censo escolar del Instituto Nacional de Estudios e Investigaciones Educativas Anísio Teixeira (INEP), el número de alumnos diagnosticados con autismo en educación especial aumentó en 45% de 2021 a 2022, pasando de 294.394 a 429.521 alumnos matriculados. En el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, instaurado el 2 de abril, profesionales de la salud, educadores y familiares refuerzan la importancia de luchar por una mayor visibilidad para garantizar la igualdad de derechos y oportunidades de las personas autistas.

 

Un paso importante hacia la consolidación de derechos y la creación de políticas públicas viene de la visibilidad. En 2022, el censo demográfico del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) comenzó a mapear, por primera vez, a las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA). La decisión surge de la Ley nº 13.861, sancionada en 2019, que oficializó la inclusión de datos en el censo sobre “las especificidades inherentes al trastorno del espectro autista”. Según Agência Brasil, hasta 2019 no existían datos oficiales sobre personas con TEA en Brasil.

 

Con la Ley nº 12.764, creada en 2012, que instituyó la Política Nacional de Protección de los Derechos de las Personas con Trastorno del Espectro Autista, se establecieron algunas de las directrices centrales para la atención a las necesidades educativas, de accesibilidad y de salud de las personas autistas. Las medidas implementadas por la legislación contribuyen al avance de las políticas públicas dirigidas a este grupo, pero representan sólo una parte del camino hacia una inclusión social efectiva.

 

Para la preceptora fonoaudióloga del Instituto Santos Dumont (ISD), Luana Aprígio, este proceso de inclusión es una calle de doble sentido. Por un lado, corresponde a los profesionales sanitarios, educadores y familiares promover el pleno desarrollo de la persona autista, para que sea posible la participación social. Por otra parte, también es papel de la sociedad comprender las pluralidades y adaptar espacios y actitudes.

 

El objetivo es garantizar que las diferencias no sean limitantes, sino que se respeten y que existan adaptaciones que fomenten la funcionalidad. Para que las personas con autismo puedan ir a lugares, hablar con la gente, comunicarse, y para que la sociedad pueda ver las diferencias con naturalidad, explica.

 

Según Luana, hay varias estrategias que se pueden utilizar. La profesional destaca los espacios reservados en lugares públicos, como aeropuertos y lugares de eventos, dirigidos a personas que tienen dificultad con el procesamiento sensorial y se sienten abrumadas por los estímulos, que pueden utilizar estos espacios hasta calmarse. Medidas como las colas preferenciales también pueden evitar esta sobrecarga, permitiendo un acceso más rápido a los servicios. 

 

Estas medidas no son casuales. Se pretende repensar la organización de los espacios comunes en la sociedad, para que todos sean accesibles. Aprígio explica que estas estrategias utilizan el concepto de diseño universal, presente en la Ley de Inclusión brasileña.

 

El diseño universal se define por ley como ““diseño de productos, entornos, programas y servicios para ser utilizados por todas las personas, sin necesidad de adaptación o diseño específico, incluidos los recursos de tecnología de asistencia”. Así como las rampas y ascensores en sustitución de escaleras son ejemplos de cómo el diseño universal incluye a las personas con discapacidad física, también existen adaptaciones que incluyen a las personas autistas en diferentes ámbitos, como el uso de imágenes que pueden facilitar la comunicación, estrategia conocida como Comunicación Aumentativa y Alternativa.

 

“Lo principal es partir de la premisa de que una persona con discapacidad puede, no de que no puede. No solo hay que centrarse en la rehabilitación, sino en promover este desarrollo para que todos alcancen la funcionalidad y la autonomía”, explica la preceptora logopeda. 

 

Educación inclusiva

La preceptora fonoaudióloga Luana Aprígio destaca que la escuela es uno de los principales entornos en los que hay contacto con la participación social, y es un ambiente adecuado para estimular la autonomía de los niños autistas, siendo necesaria la asociación de la familia y de los profesionales de la salud, junto con los profesionales de la escuela, en este proceso educativo. 

 

En la escuela, los niños con trastorno del espectro autista interactuarán con sus compañeros, con personas de su misma edad, y tendrán autonomía en este espacio, junto con sus compañeros. Es en la escuela donde aprenden a interactuar, a jugar, a comer, a ir al baño y a cuidar sus pertenencias. La idea es promover esto, brindar apoyo, pero también debemos pensar en cómo eliminar este apoyo para que... para que el individuo pueda ganar autonomía y ser lo más funcional posible con un apoyo mínimo.

 

El derecho a la inscripción, a la igualdad de oportunidades, a la adaptación y a la presencia de un profesor de apoyo para las personas con discapacidad está garantizado en la Constitución Federal. Luana refuerza que, a pesar de este apoyo legislativo, todavía falta preparación en las escuelas. La profesional explica que lo ideal sería que el equipo escolar tuviera formación específica y continua para garantizar que esta inclusión sea efectivamente efectiva. 

 

Lo ideal sería contar con un equipo de apoyo y planificación que incluya profesionales como un psicopedagogo, un logopeda escolar, un psicólogo y un terapeuta ocupacional. Una asociación de profesionales de la educación, la salud y la rehabilitación que lleve a cabo la planificación pedagógica e individual, la adaptación curricular y la implementación de recursos de tecnología de apoyo para satisfacer las necesidades. Es importante considerar esto desde la perspectiva del diseño universal para eliminar las barreras existentes en el entorno escolar, señala Luana Aprígio.

 

Texto: Naomi Lamarck / Ascom – ISD

Foto: Naomi Lamarck / Ascom – ISD

Consultoría de comunicación
comunicacao@isd.org.br
(84) 99416-1880

Instituto Santos Dumont (ISD)

Es una Organización Social vinculada al Ministerio de Educación (MEC) y engloba al Instituto Internacional de Neurociencia Edmond y Lily Safra y al Centro de Educación e Investigación en Salud Anita Garibaldi, ambos en Macaíba. La misión del ISD es promover la educación para la vida, formando ciudadanos a través de acciones integradas de enseñanza, investigación y extensión, además de contribuir para una transformación más justa y humana de la realidad social brasileña.

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Un paso importante hacia la consolidación de derechos y la creación de políticas públicas viene de la visibilidad. En 2022, el censo demográfico del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) comenzó a mapear, por primera vez, a las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA). La decisión surge de la Ley nº 13.861, sancionada en 2019, que oficializó la inclusión de datos en el censo sobre “las especificidades inherentes al trastorno del espectro autista”. Según Agência Brasil, hasta 2019 no existían datos oficiales sobre personas con TEA en Brasil.

 

Con la Ley nº 12.764, creada en 2012, que instituyó la Política Nacional de Protección de los Derechos de las Personas con Trastorno del Espectro Autista, se establecieron algunas de las directrices centrales para la atención a las necesidades educativas, de accesibilidad y de salud de las personas autistas. Las medidas implementadas por la legislación contribuyen al avance de las políticas públicas dirigidas a este grupo, pero representan sólo una parte del camino hacia una inclusión social efectiva.

 

Para la preceptora fonoaudióloga del Instituto Santos Dumont (ISD), Luana Aprígio, este proceso de inclusión es una calle de doble sentido. Por un lado, corresponde a los profesionales sanitarios, educadores y familiares promover el pleno desarrollo de la persona autista, para que sea posible la participación social. Por otra parte, también es papel de la sociedad comprender las pluralidades y adaptar espacios y actitudes.

 

El objetivo es garantizar que las diferencias no sean limitantes, sino que se respeten y que existan adaptaciones que fomenten la funcionalidad. Para que las personas con autismo puedan ir a lugares, hablar con la gente, comunicarse, y para que la sociedad pueda ver las diferencias con naturalidad, explica.

 

Según Luana, hay varias estrategias que se pueden utilizar. La profesional destaca los espacios reservados en lugares públicos, como aeropuertos y lugares de eventos, dirigidos a personas que tienen dificultad con el procesamiento sensorial y se sienten abrumadas por los estímulos, que pueden utilizar estos espacios hasta calmarse. Medidas como las colas preferenciales también pueden evitar esta sobrecarga, permitiendo un acceso más rápido a los servicios. 

 

Estas medidas no son casuales. Se pretende repensar la organización de los espacios comunes en la sociedad, para que todos sean accesibles. Aprígio explica que estas estrategias utilizan el concepto de diseño universal, presente en la Ley de Inclusión brasileña.

 

El diseño universal se define por ley como ““diseño de productos, entornos, programas y servicios para ser utilizados por todas las personas, sin necesidad de adaptación o diseño específico, incluidos los recursos de tecnología de asistencia”. Así como las rampas y ascensores en sustitución de escaleras son ejemplos de cómo el diseño universal incluye a las personas con discapacidad física, también existen adaptaciones que incluyen a las personas autistas en diferentes ámbitos, como el uso de imágenes que pueden facilitar la comunicación, estrategia conocida como Comunicación Aumentativa y Alternativa.

 

“Lo principal es partir de la premisa de que una persona con discapacidad puede, no de que no puede. No solo hay que centrarse en la rehabilitación, sino en promover este desarrollo para que todos alcancen la funcionalidad y la autonomía”, explica la preceptora logopeda. 

 

Educación inclusiva

La preceptora fonoaudióloga Luana Aprígio destaca que la escuela es uno de los principales entornos en los que hay contacto con la participación social, y es un ambiente adecuado para estimular la autonomía de los niños autistas, siendo necesaria la asociación de la familia y de los profesionales de la salud, junto con los profesionales de la escuela, en este proceso educativo. 

 

En la escuela, los niños con trastorno del espectro autista interactuarán con sus compañeros, con personas de su misma edad, y tendrán autonomía en este espacio, junto con sus compañeros. Es en la escuela donde aprenden a interactuar, a jugar, a comer, a ir al baño y a cuidar sus pertenencias. La idea es promover esto, brindar apoyo, pero también debemos pensar en cómo eliminar este apoyo para que... para que el individuo pueda ganar autonomía y ser lo más funcional posible con un apoyo mínimo.

 

El derecho a la inscripción, a la igualdad de oportunidades, a la adaptación y a la presencia de un profesor de apoyo para las personas con discapacidad está garantizado en la Constitución Federal. Luana refuerza que, a pesar de este apoyo legislativo, todavía falta preparación en las escuelas. La profesional explica que lo ideal sería que el equipo escolar tuviera formación específica y continua para garantizar que esta inclusión sea efectivamente efectiva. 

 

Lo ideal sería contar con un equipo de apoyo y planificación que incluya profesionales como un psicopedagogo, un logopeda escolar, un psicólogo y un terapeuta ocupacional. Una asociación de profesionales de la educación, la salud y la rehabilitación que lleve a cabo la planificación pedagógica e individual, la adaptación curricular y la implementación de recursos de tecnología de apoyo para satisfacer las necesidades. Es importante considerar esto desde la perspectiva del diseño universal para eliminar las barreras existentes en el entorno escolar, señala Luana Aprígio.

 

Texto: Naomi Lamarck / Ascom – ISD

Foto: Naomi Lamarck / Ascom – ISD

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Instituto Santos Dumont (ISD)

Es una Organización Social vinculada al Ministerio de Educación (MEC) y engloba al Instituto Internacional de Neurociencia Edmond y Lily Safra y al Centro de Educación e Investigación en Salud Anita Garibaldi, ambos en Macaíba. La misión del ISD es promover la educación para la vida, formando ciudadanos a través de acciones integradas de enseñanza, investigación y extensión, además de contribuir para una transformación más justa y humana de la realidad social brasileña.

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