En los últimos años, las tendencias han atraído cada vez más a niños y adolescentes, con el atractivo de ser la “nueva moda” del momento y una forma de socializar entre este público. Las tendencias son los contenidos virales, que pueden ser bailes, performances y locuciones, abarcando diferentes contenidos. Aunque inofensivas en muchos casos, las nuevas modas también deben ser vigiladas por padres y tutores, ante algunos retos que suponen riesgos para la salud física y psicológica de quienes las llevan a cabo.
Un ejemplo de ello es el “reto del desodorante”, que incentiva una competencia para ver quién puede inhalar la mayor cantidad de desodorante en aerosol durante más tiempo y que provocó la muerte de dos jóvenes en 2022, en Pará y Minas Gerais. Los profesionales de la salud advierten de la importancia de que los responsables sean conscientes de este tipo de contenidos, perjudiciales para el bienestar de los usuarios, especialmente en la fase de desarrollo de la infancia y la adolescencia.
Según Marta Alves, psicóloga preceptora del Instituto Santos Dumont (ISD), hay tendencias que enganchan, entretienen a los usuarios y se viralizan en las redes sociales de forma inofensiva. Pero también los hay que son popularizados y replicados por niños y adolescentes sin que estos puedan comprender ni reflexionar sobre las consecuencias y repercusiones de ello.
Según el psicólogo, no es la primera vez que los problemas de Internet tienen consecuencias reales. Pone como ejemplo el “desafío de la ballena azul”, que se volvió viral en Brasil y en otras partes del mundo en 2017, al estar vinculado a múltiples casos de automutilación entre niños y adolescentes. Más recientemente, en 2022, los expertos también alertaron sobre un desafío que anima a los jóvenes a simular el acto de “fumar” un bastoncillo de algodón, inhalando la punta del tallo del objeto, una práctica que puede traer complicaciones a corto y largo plazo.
“Muchas cosas, para esta generación que creció con acceso a la tecnología, sólo se ven posibles si existe la mediación de la pantalla, por lo que la exposición es inevitable. Pero tanto la alta exposición como el contenido consumido pueden perjudicar el desarrollo del niño. Por eso es importante que los responsables sepan que es necesario crear reglas y límites en este uso”, explica la psicóloga.
Construyendo las reglas
Según Marta, aún con la recomendación de que los responsables establezcan límites al uso de las redes, para lograr un escenario idóneo y saludable en el uso de internet deben basarse en dos puntos importantes: la apertura al diálogo y la claridad sobre los motivos. por las reglas.
“Existen estrategias para un control adecuado de lo que se consume allí, pero todo varía de persona a persona y de familia a familia, es relativo. Lo importante en todos los casos es que los padres y tutores entiendan que es necesario ir construyendo estas reglas poco a poco, dejando siempre claro al niño por qué se hace esto. Con el tiempo, ella no necesitará la regla, porque entenderá los motivos”, destaca.
Según la psicóloga, esta mediación apunta a un “punto de inflexión clave”, es decir, el momento del desarrollo en el que, desde la infancia hasta la adolescencia, los niños empiezan a ser más autónomos y a tener más conciencia de lo que hacen y por qué.
Por tanto, es fundamental que desde una edad temprana se comprenda la autonomía y la libertad de elección y expresión del niño, pero también hasta dónde puede llegar esta autonomía. Es necesario entender qué es lo que hay que limitar en cada grupo de edad, y qué es lo que el niño o adolescente ya tiene discernimiento para hacer.
Un ejemplo de ello, dice Marta, es la ropa. A partir de cierta edad, los niños deben tener la libertad de elegir qué ropa ponerse. Sin embargo, cuando se trata, por ejemplo, de un uniforme escolar, los padres y tutores saben que no existe la posibilidad de elegir otra vestimenta. En este punto, deben explicarle al niño el porqué de la norma, estableciendo límites a algo que hasta entonces, para ellos, habría sido una libre elección.
Y así es como funciona con Internet. Si no es viable cortar completamente el acceso a los menores, considerando todas las funciones facilitadoras que proporciona la tecnología, sí es posible y recomendable que se delimite hasta dónde puede y debe llegar ese acceso.
“Es muy importante crear, en casa, una cultura de apertura de espacios de diálogo entre los responsables y sus hijos. Trabaja con tus hijos cómo identificar qué es y qué no es peligroso, brinda espacios para las dudas, ayúdalos a entender en qué etapa de desarrollo se encuentra ese niño y qué funciona implementar en esta cultura familiar”, dice Marta.
El papel del profesional sanitario.
Uno de los aspectos más esenciales del modelo de atención centrado en la familia es la participación activa de los profesionales sanitarios dentro de los hogares. Para Marta Alves, este modelo también debe adoptarse en la atención de la salud mental y en la construcción de hábitos saludables para niños y adolescentes, incluido lo que se consume y se hace de forma virtual.
“El papel de los servicios y profesionales de la salud es precisamente trabajar junto con los padres y tutores para crear estos espacios de diálogo, para construir un entorno que permita al niño hacer preguntas y buscar ayuda en casa”, explica.
La psicóloga destaca que todavía existe un estigma respecto a la búsqueda de un psicólogo como consejero familiar. La consulta de orientación es una práctica que Marta considera importante en el proceso de mayor diálogo y entendimiento entre padres e hijos.
“La búsqueda de orientación profesional no tiene por qué ser rutinaria, sólo por demanda familiar. Pero los padres necesitan saber que hay psicólogos disponibles para ayudar en el desarrollo de sus hijos”, añade Marta.
Texto: Naomi Lamarck / Ascom – ISD
Foto: Naomi Lamarck / Ascom-ISD
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Instituto Santos Dumont (ISD)
Es una Organización Social vinculada al Ministerio de Educación (MEC) y engloba al Instituto Internacional de Neurociencia Edmond y Lily Safra y al Centro de Educación e Investigación en Salud Anita Garibaldi, ambos en Macaíba. La misión del ISD es promover la educación para la vida, formando ciudadanos a través de acciones integradas de enseñanza, investigación y extensión, además de contribuir para una transformación más justa y humana de la realidad social brasileña.



