Recuperar funciones motoras, aliviar crisis epilépticas y diagnosticar enfermedades neurodegenerativas silenciosas. Quizás estos puntos no se atribuyan inmediatamente al avance de los dispositivos mecánicos, la robótica y la inteligencia artificial (IA), temas que han ido ocupando espacio en la imaginación y la vida cotidiana de las personas. Sin embargo, un invento de investigadores de Rio Grande do Norte demuestra que estas tecnologías se están convirtiendo gradualmente en una alternativa viable para mejorar la salud y la salud. desde calidad de vida.
Un equipo de científicos del Instituto Santos Dumont (ISD) y de la Universidad Federal de Rio Grande do Norte (UFRN) desarrolló un sistema que, combinado con un dispositivo compacto y de bajo costo, es capaz de mejorar la identificación temprana de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa cuyo diagnóstico puede tardar de 3 a 5 años. A través de un sistema que recopila y analiza datos neuromusculares, la propuesta pretende identificar marcadores biológicos que puedan acentuar la presencia de la enfermedad, como los niveles de fatiga muscular.
La idea del dispositivo surgió de la disertación de Ana Paula Fernandes, fisioterapeuta que cursa una maestría en la UFRN. Para desarrollar y probar la tecnología utilizó la infraestructura del laboratorio del ISD, con la colaboración del técnico de apoyo a la investigación y el desarrollo del Instituto, Luiz Bertucci, y los profesores André Dantas, Denis Delisle y Gabriel Vasiljevic.
El equipamiento ejemplifica las actividades multidisciplinarias e interdisciplinarias del Instituto, que, desde sus instalaciones en Macaíba, en Rio Grande do Norte, ofrece soluciones para la rehabilitación a través de la neurociencia y la neuroingeniería. El núcleo del proyecto es que ese análisis se realice a través de un dispositivo portátil y de bajo costo, diseñado para distribución clínica gratuita en el Sistema Único de Salud (SUS).
Para ello, además del proceso de creación de prototipos, desarrollo y pruebas, existe una preocupación con el acceso al dispositivo. El técnico de investigación Luiz Bertucci, también neuroingeniero formado en la institución, destaca que constantemente surgen nuevas tecnologías en salud. Para él, poder replicarlos de forma sencilla y accesible es fundamental para que más agentes puedan validar su efectividad y ampliar su impacto.
“Nuestro objetivo era desarrollar un dispositivo accesible a través del SUS. Por lo tanto, las opciones tecnológicas y los costos de producción se diseñaron en función de la realidad de los pacientes y de los profesionales de la salud. Los dispositivos accesibles tienen la ventaja de llegar a un público más amplio, permitiendo que más investigadores exploren sus funcionalidades y, más importante aún, que la población tenga acceso”, considera Bertucci.
Hasta llegar a la población, tecnologías como ésta pasan por las bancas de distintos laboratorios, incorporando técnicas de robótica, informática, ingeniería e inteligencia artificial (IA). El profesor investigador Gabriel Vasiljevic, uno de los involucrados en la creación del dispositivo que identifica tempranamente la ELA, explica que la IA es particularmente interesante para dispositivos aplicados a la atención médica.
Según Vasiljevic, la IA es una herramienta interesante para mostrar patrones que los humanos no pueden identificar fácilmente. En el caso de las tecnologías de asistencia, señala, una de las ventajas de la IA es la capacidad de adaptarse a cada individuo de forma personalizada, con los estándares y parámetros más adecuados para cada uno.
“Para este trabajo específico, por ejemplo, se utilizó IA para identificar patrones que permitan detectar la ELA en sus primeras etapas, en función de los datos recopilados. En términos más generales, la IA se ha utilizado para intentar identificar patrones en diferentes tipos de enfermedades para ayudar en el diagnóstico y tratamiento, como el cáncer y el Parkinson, e incluso trastornos como el TEA”, explica Vasiljevic.
Según el profesor e informático, en general, la IA todavía puede cometer errores y necesita una supervisión humana constante. El objetivo del uso de esta tecnología en el ámbito sanitario no es sustituir a los profesionales sanitarios, subraya el investigador, sino ayudarles a tomar decisiones con la ayuda de ordenadores, que pueden analizar una gran cantidad de datos en pocos segundos.
“Con el avance de la ciencia y la tecnología en los próximos años será posible crear tratamientos cada vez más personalizados para cada paciente y optimizar su calidad de vida en función de sus condiciones específicas”, concluye el científico.
Un trabajo multi e interdisciplinario

Aunque no tuvo contacto con la ingeniería durante su formación, la estudiante de maestría Ana Paula Fernandes vio la posibilidad de combinar la investigación en el laboratorio con la aplicación y la práctica clínica a través del programa de laboratorio abierto del ISD, que establece alianzas con investigadores de todo Brasil para el desarrollo colaborativo. .
“Creo que, sin el apoyo de los profesionales de la ingeniería y la informática, este sistema no habría alcanzado su nivel actual de madurez tecnológica. La colaboración entre la UFRN y el ISD resultó en un equipo interdisciplinario que no sólo comprende las necesidades de los pacientes, sino que también identifica los mejores enfoques para desarrollar el sistema”, considera Ana Paula Fernandes.
Esta colaboración es, para Luiz Bertucci, una de las claves para que una tecnología sanitaria salga del laboratorio y llegue a la población de forma completa y accesible. “Contar con infraestructura y herramientas adecuadas que faciliten la creación, mejora y validación del dispositivo puede hacer que el proceso sea más eficiente y económico. Además, las asociaciones estratégicas con instituciones de investigación pueden contribuir a optimizar recursos y acelerar el desarrollo de soluciones accesibles”, concluye el neuroingeniero.
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