La investigación del ISD investiga las vías restantes en pacientes con lesión medular completa

Publicado en 13 de diciembre de 2021

En 2014, a los 19 años, Leonardo Lima acababa de dejar a su madre en el trabajo en la ciudad de Macaíba (RN) cuando fue abordado por ladrones. Mientras aceleraba su motocicleta para intentar escapar del robo, los ladrones le dispararon varias veces, provocándole una lesión medular completa. La lesión completa de la médula espinal se diagnostica cuando no hay movimiento voluntario por debajo del nivel del trauma. La médula espinal, parte del sistema nervioso central, es responsable de conducir las señales relacionadas con la sensibilidad desde el cerebro al resto del cuerpo. Hasta la década de 1990, se creía que, en casos como el de Leonardo, al sufrir un traumatismo grave, la comunicación entre la médula espinal y el cerebro se interrumpiría por completo. Sin embargo, estudios con cadáveres han revelado que esto no es exactamente así. 

 

En 1998, el médico y uno de los directores fundadores del Instituto de Neurociencias de la Universidad de Australia Occidental, Byron Kakulas, presentó datos que revelaron la preservación de hasta 27% de la llamada “zona blanca” de la médula espinal, donde se concentran los axones, la parte de la neurona encargada de propagar señales al cerebro y de vuelta a la médula espinal. Esto significa que, contrariamente a lo que se pensaba anteriormente, la comunicación entre la zona situada debajo de la lesión y el cerebro no se interrumpió por completo. 

 

Con el avance de la tecnología, la percepción de que una lesión medular completa podía no ser tan completa ganó terreno en el mundo científico, especialmente con la consolidación de los estudios sobre neuroplasticidad – la capacidad de nuestras neuronas para adaptarse tanto anatómica como funcionalmente a determinadas situaciones. 

 

Miembro de la clínica de rehabilitación física del Instituto Santos Dumont (ISD), la fisioterapeuta multidisciplinaria Camila Simão se unió a quienes buscaban estudiar cómo estas conexiones remanentes podrían influenciar el proceso de rehabilitación – y qué herramientas podrían utilizarse para visualizar la existencia de estas conexiones. Durante su investigación de doctorado en la Universidad Federal de Rio Grande do Norte (UFRN), Camila investigó el uso de la electromiografía como herramienta para identificar la preservación de estas vías remanentes en pacientes diagnosticados con lesión medular completa y crónica. 

 

La investigación también fue publicada en forma de artículo en el European Journal of Physical Rehabilitation Medicine, en el que el fisioterapeuta presenta el estudio realizado con el paciente Leonardo Lima, en el que la técnica de electromiografía logró identificar conexiones remanentes en la médula espinal. 

 

Electromiografía

La electromiografía es un tipo de examen neurofisiológico, en el que se colocan pequeños sensores (electrodos de superficie) en los músculos para medir la actividad eléctrica de la contracción muscular. Esto es posible porque las contracciones y movimientos que realizamos en nuestro cuerpo generan este tipo de corriente, la cual puede ser medida por el equipo. La técnica se utilizó por primera vez en la década de 1970 y, desde entonces, sus usos han evolucionado y el examen ha pasado a tener una serie de aplicaciones. 

 

A diferencia de otras técnicas que se pueden utilizar para medir la actividad muscular, no es invasivo y tiene un coste mucho menor que otros equipos. Por eso, Camila Simão decidió utilizar la técnica para intentar llevarla a la clínica de rehabilitación. “Ya existen otras formas efectivas de realizar esta medición, pero son costosas, complejas o incómodas para los pacientes. Con la electromiografía, pudimos realizar un análisis a un costo muy bajo, lo que permite que esta práctica se adopte no solo para la investigación científica, sino también en la propia clínica”, explica Simão. 

 

Así fue como Leonardo Lima pudo, por primera vez desde que sufrió su lesión medular, visualizar la actividad de sus músculos. Con los electrodos de superficie instalados, lo colocaron de pie sobre una plataforma que lo sostenía. A su lado, Camila Simão le daba órdenes para que imaginara el movimiento con la mayor fuerza posible. Fuera de pantalla, la fuerza aplicada por Leonardo parecía no tener efecto en el movimiento de sus piernas. Sin embargo, en el ordenador que registraba los movimientos la realidad era otra: con cada pensamiento de contracción era posible ver un efecto en el monitor, donde la señal aumentaba con el esfuerzo del movimiento. 

 

Para los investigadores, los hallazgos apuntan, como dijo Camila, “un nuevo paradigma en el proceso de evaluación y rehabilitación de esta población” dada la posibilidad de neuroplasticidad. Sin embargo, este no fue el único efecto práctico identificado por la investigación. La visualización de los movimientos de Leonardo mediante electromiografía, por ejemplo, le dio aún más ganas de dedicarse a la rehabilitación. “Cuando vi ese cartel, quise probar más, más y más. Es otro tipo de visualización, otra forma de comprensión que empezamos a tener de nuestro cuerpo y la vida que hay en él”, declaró. 

 

Texto:  Mariana Ceci / Ascom – ISD

Foto: Mariana Ceci / Ascom – ISD

Consultoría de comunicación
comunicacao@isd.org.br
(84) 99416-1880

Instituto Santos Dumont (ISD)

Es una Organización Social vinculada al Ministerio de Educación (MEC) y engloba al Instituto Internacional de Neurociencia Edmond y Lily Safra y al Centro de Educación e Investigación en Salud Anita Garibaldi, ambos en Macaíba. La misión del ISD es promover la educación para la vida, formando ciudadanos a través de acciones integradas de enseñanza, investigación y extensión, además de contribuir para una transformación más justa y humana de la realidad social brasileña.

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En 1998, el médico y uno de los directores fundadores del Instituto de Neurociencias de la Universidad de Australia Occidental, Byron Kakulas, presentó datos que revelaron la preservación de hasta 27% de la llamada “zona blanca” de la médula espinal, donde se concentran los axones, la parte de la neurona encargada de propagar señales al cerebro y de vuelta a la médula espinal. Esto significa que, contrariamente a lo que se pensaba anteriormente, la comunicación entre la zona situada debajo de la lesión y el cerebro no se interrumpió por completo. 

 

Con el avance de la tecnología, la percepción de que una lesión medular completa podía no ser tan completa ganó terreno en el mundo científico, especialmente con la consolidación de los estudios sobre neuroplasticidad – la capacidad de nuestras neuronas para adaptarse tanto anatómica como funcionalmente a determinadas situaciones. 

 

Miembro de la clínica de rehabilitación física del Instituto Santos Dumont (ISD), la fisioterapeuta multidisciplinaria Camila Simão se unió a quienes buscaban estudiar cómo estas conexiones remanentes podrían influenciar el proceso de rehabilitación – y qué herramientas podrían utilizarse para visualizar la existencia de estas conexiones. Durante su investigación de doctorado en la Universidad Federal de Rio Grande do Norte (UFRN), Camila investigó el uso de la electromiografía como herramienta para identificar la preservación de estas vías remanentes en pacientes diagnosticados con lesión medular completa y crónica. 

 

La investigación también fue publicada en forma de artículo en el European Journal of Physical Rehabilitation Medicine, en el que el fisioterapeuta presenta el estudio realizado con el paciente Leonardo Lima, en el que la técnica de electromiografía logró identificar conexiones remanentes en la médula espinal. 

 

Electromiografía

La electromiografía es un tipo de examen neurofisiológico, en el que se colocan pequeños sensores (electrodos de superficie) en los músculos para medir la actividad eléctrica de la contracción muscular. Esto es posible porque las contracciones y movimientos que realizamos en nuestro cuerpo generan este tipo de corriente, la cual puede ser medida por el equipo. La técnica se utilizó por primera vez en la década de 1970 y, desde entonces, sus usos han evolucionado y el examen ha pasado a tener una serie de aplicaciones. 

 

A diferencia de otras técnicas que se pueden utilizar para medir la actividad muscular, no es invasivo y tiene un coste mucho menor que otros equipos. Por eso, Camila Simão decidió utilizar la técnica para intentar llevarla a la clínica de rehabilitación. “Ya existen otras formas efectivas de realizar esta medición, pero son costosas, complejas o incómodas para los pacientes. Con la electromiografía, pudimos realizar un análisis a un costo muy bajo, lo que permite que esta práctica se adopte no solo para la investigación científica, sino también en la propia clínica”, explica Simão. 

 

Así fue como Leonardo Lima pudo, por primera vez desde que sufrió su lesión medular, visualizar la actividad de sus músculos. Con los electrodos de superficie instalados, lo colocaron de pie sobre una plataforma que lo sostenía. A su lado, Camila Simão le daba órdenes para que imaginara el movimiento con la mayor fuerza posible. Fuera de pantalla, la fuerza aplicada por Leonardo parecía no tener efecto en el movimiento de sus piernas. Sin embargo, en el ordenador que registraba los movimientos la realidad era otra: con cada pensamiento de contracción era posible ver un efecto en el monitor, donde la señal aumentaba con el esfuerzo del movimiento. 

 

Para los investigadores, los hallazgos apuntan, como dijo Camila, “un nuevo paradigma en el proceso de evaluación y rehabilitación de esta población” dada la posibilidad de neuroplasticidad. Sin embargo, este no fue el único efecto práctico identificado por la investigación. La visualización de los movimientos de Leonardo mediante electromiografía, por ejemplo, le dio aún más ganas de dedicarse a la rehabilitación. “Cuando vi ese cartel, quise probar más, más y más. Es otro tipo de visualización, otra forma de comprensión que empezamos a tener de nuestro cuerpo y la vida que hay en él”, declaró. 

 

Texto:  Mariana Ceci / Ascom – ISD

Foto: Mariana Ceci / Ascom – ISD

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Es una Organización Social vinculada al Ministerio de Educación (MEC) y engloba al Instituto Internacional de Neurociencia Edmond y Lily Safra y al Centro de Educación e Investigación en Salud Anita Garibaldi, ambos en Macaíba. La misión del ISD es promover la educación para la vida, formando ciudadanos a través de acciones integradas de enseñanza, investigación y extensión, además de contribuir para una transformación más justa y humana de la realidad social brasileña.

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