Desigualdad, silenciamiento, negación de derechos, soledad, dolor, inseguridad. Las palabras surgieron como respuesta a la pregunta “¿Qué es para ti la violencia de género?”, durante una clase impartida esta semana por la preceptora de trabajo social multidisciplinario del Instituto Santos Dumont (ISD), Renata Rocha, para la asignatura Educación para la Ciudadanía Global, en el Instituto.
La disciplina se ofrece a los estudiantes de los programas de posgrado del ISD y, en esta clase, realizada el miércoles (26), el tema fue “Políticas públicas dirigidas a la violencia de género”.
Renata Rocha es doctora en Ciencias de la Educación por la Universidad de Porto y postdoctora en Ciencias Sociales por la Universidad Federal de Rio Grande do Norte (UFRN). Investiga temas relacionados con la violencia desde hace aproximadamente 19 años.
“Históricamente la sociedad ha normalizado que la mujer sea inferiorizada, violentada y victimizada, esto se debe al dominio patriarcal que es el estándar social, de los hombres siempre teniendo más poder y razón”, afirmó la tutora frente a estudiantes de la Residencia Multiprofesional en Atención a la Salud de Personas con Discapacidad y de la Maestría en Neuroingeniería del ISD.
Según Renata, la violencia contra la mujer Está abiertamente permitido e incluso se fomenta en muchos espacios.
Violencia física, moral, sexual y psicológica. Varios tipos de violencia terminan afectando la vida de las mujeres en algún momento de su vida, advirtió.

¿CÓMO IDENTIFICAR LA VIOLENCIA DE GÉNERO?
El aislamiento social, los trastornos psicológicos, una pareja muy controladora, lesiones físicas, intentos de suicidio y dolores inexplicables son algunas de las señales que pueden alertar sobre la ocurrencia de violencia de género. Estos signos deben observarse no sólo en el cuerpo –generados por la violencia física– sino también en el comportamiento.
Para Renata, los profesionales de la salud, independientemente de sus áreas de concentración, necesitan estar atentos a las señales de violencia. La violencia contra las mujeres es un problema de todos. Y nosotros, como profesionales de la salud, tenemos un papel importante en la atención, la prevención y el abordaje de este tipo de violencia que afecta la vida de miles de mujeres y niñas cada día. Debemos comprender que, en muchos casos, nos encontraremos con voces silenciadas, por lo que necesitamos una escucha cualificada y especializada», afirma la trabajadora social.
Lo ideal, según la preceptora, es que la prevención ocurra y garantice una vida sin violencia, pero la atención post violencia acaba siendo más frecuente y necesita basarse en diagnosticar la situación, tratar las consecuencias y prevenir nuevos episodios de violencia, es decir, es necesario romper el ciclo del abuso.
El apoyo multidisciplinario es absolutamente necesario para ayudar a estas víctimas. Los servicios sociales, la psicología, la enfermería y otras áreas, según cada caso, pueden colaborar para ayudar a la víctima a escapar del ciclo de violencia. Este es un proceso difícil, sobre todo cuando vivimos en una realidad donde la mayoría de los agresores se encuentran en el ámbito familiar o afectivo, pero no es imposible», afirma Renata Rocha.

ACTITUDES
Para el director general del ISD y profesor responsable de la disciplina Educación para la Ciudadanía Global, Reginaldo Freitas Júnior, hay actitudes, informaciones y conductas que todo profesional de salud involucrado en la red de atención a las personas en situación de violencia debe conocer. Las políticas públicas, los conceptos, las vías de acceso, la urgencia de esa atención y el respeto por el proceso de cada víctima son algunos ejemplos de lo que quienes estamos sujetos a esta demanda a diario debemos tener presente. También debemos recordar que nos encontramos en una realidad de atención a la salud de las personas con discapacidad y que las mujeres con discapacidad se encuentran en una situación de doble vulnerabilidad, afirmó.
Entre las actitudes que son responsabilidad de los profesionales de la red de atención a las personas en situación de violencia están “el respeto a la individualidad, el uso de un lenguaje claro y comprensible, la explicación de los procedimientos y la tranquilidad del paciente, brindándole seguridad”, añade la trabajadora social Renata Rocha.
DATOS
La violencia contra la mujer es un indicador social con datos alarmantes. Según información del Instituto Maria da Penha divulgada en 2020, se estima que cada dos segundos una mujer es víctima de violencia física o verbal en Brasil.
Los datos más recientes, también divulgados en 2020, sobre feminicidios en el país son del Foro Brasileño de Seguridad Pública y muestran que en 2018 fueron asesinadas 1.206 mujeres. Las muertes, sin embargo, fueron registradas como feminicidio. Es decir, cuando la víctima muere a causa de su género.
En Rio Grande do Norte, los datos más recientes de la Secretaría de Estado de Salud Pública (SESAP/RN) muestran que la pandemia ha provocado un aumento de los casos de violencia doméstica. Solo en el primer semestre de 2020, hubo un aumento de 31% en los casos notificados, en comparación con el mismo período de 2019. En total, 2014 mujeres violadas en sus hogares, por familiares o parejas.
Haga clic en la publicación a continuación, de @isdnarede – perfil de Instagram de ISD – para leer el testimonio de una mujer que fue víctima de violencia.
ODS
Según los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la igualdad de género no sólo es un derecho humano fundamental, sino la base necesaria para construir un mundo pacífico, próspero y sostenible. El esfuerzo por alcanzar el ODS 5 es transversal a toda la Agenda 2030 e indica que la igualdad de género tiene efectos multiplicadores en el desarrollo sostenible.
El objetivo en materia de igualdad de género pretende garantizar mejores condiciones de vida para las mujeres y las niñas, no sólo en los ámbitos de la salud, la educación y el trabajo, sino especialmente en el combate a la discriminación y la violencia basada en el género y la promoción del empoderamiento, para que puedan actuar con contundencia en la promoción del desarrollo sostenible, mediante la participación en la política, la economía y en los diversos ámbitos de toma de decisiones.
Los ODS incluyen objetivos globales que están en el centro del trabajo del Instituto Santos Dumont, como la educación de calidad, la salud y el bienestar, la innovación, el empoderamiento de las mujeres y las niñas y la construcción de una sociedad antirracista.
Texto: Kamila Tuenia – Pasante de Periodismo / Ascom – ISD
Supervisión y edición de textos: Renata Moura – Periodista / Ascom – ISD
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Instituto Santos Dumont (ISD)
Es una Organización Social vinculada al Ministerio de Educación (MEC) y engloba al Instituto Internacional de Neurociencia Edmond y Lily Safra y al Centro de Educación e Investigación en Salud Anita Garibaldi, ambos en Macaíba. La misión del ISD es promover la educación para la vida, formando ciudadanos a través de acciones integradas de enseñanza, investigación y extensión, además de contribuir para una transformación más justa y humana de la realidad social brasileña.



